In-tangible: arte figurativo y abstracto en el siglo XX

14 SEP - 2 DIC 2018

Pinturas, acuarelas, litografías y fotografías, entre otros, y las más diversas expresiones artísticas, estuvieron presentes en la exposición “Intangible: arte figurativo y abstracto en el siglo XX”.  Esta muestra fue una invitación a recorrer 100 años de historia a través del mundo del arte.

La exposición estuvo compuesta por una selección de cincuenta y siete obras pertenecientes a cuarenta y cuatro de los artistas más importantes de siglo XX, incluyendo pinturas, dibujos, grabados, fotografías y esculturas.

“Las creaciones artísticas mantienen un claro discurso curatorial, y el público podrá ser testigo de los grandes movimientos artísticos del siglo pasado (Cubismo, Surrealismo, Pop Art, Informalismo, Expresionismo Abstracto, Futurismo etc…) ofreciendo al espectador un amplio discurso artístico y cronológico de más de 100 años (1905-2009)”, explicó Loreto Estévez, productora general de la muestra.

“La exhibición ofrece adentrarse, a través de un innovador montaje, en el espacio interno de cada individuo en tanto espectador de la obra de arte, tomándola como lugar de introspección”, agregó Estévez, quien enfatiza que para lograr este espacio íntimo que invita al recogimiento se tomaron distintas medida en el montaje como pintar oscuras todas las paredes del recinto.

“La muestra se llama “Intangible” aludiendo a que a que el arte figurativo y el arte abstracto es precisamente “intangible” en el sentido de que es poco evidente, subjetivo y a la vez, elocuente; que invita a la reflexión y el diálogo”, señaló Estévez. 

En un análisis más profundo, la exposición trató de plasmar las corrientes que surgieron en el siglo XX, la que fue una época turbulenta para Europa y el mundo y las guerras mundiales, la creciente industrialización, y las nuevas tendencias políticas y filosóficas produjeron cambios abruptos en la concepción del mundo. El arte de la época no fue ajeno a este fenómeno por lo que buscó nuevas maneras de explicar una realidad que se le hacía cada vez más ajena.

Así, las investigaciones artísticas potenciaron las capacidades expresivas de los elementos plásticos a medida que se abandonaba la imitación de la realidad: el color, la forma, el espacio, la materia, el tiempo y las sensaciones producidas por la pintura tanto en el artista como en el espectador fueron ganando fuerza propia a la vez que nuevas tendencias estéticas encontraron en la abstracción un medio para interpelar las catástrofes, la deshumanización y el rechazo al mundo exterior.